Paseando a nuestro perro

 

El salir a la calle es un hábito que se realiza varias veces al día y con una frecuencia diaria, y que debemos tener muy presente cuando tenemos un perro, ellos necesitan pasear por la calle, para cubrir sus necesidades fisiológicas, pero también para relacionarse con otros perros, hacer un poco de ejercicio, jugar y estimular todos sus sentidos.

 

A la hora de pasear a nuestro cuadrúpedo, debemos tener en cuenta una serie de orientaciones básicas

 

  • La correa: esto no es más que un instrumento  que nos permite comunicarnos con nuestro perro, es la extensión de nuestro brazo. Si está demasiado corta con casi toda seguridad le generaremos stress, porque no le dejaremos coger un poco de distancia para hacer sus esfínteres, oler a otros perros… La correa debe tener cierta extensión para que el perro pueda caminar adelante o detrás de nosotros y pueda hacer sus “cosas” tranquilamente.
  • El collar: Nunca utilizaremos un collar de pinchos o similares, que le provoquen daño o stress porque lo único que estaremos generando en nuestra mascota, es tensión, nervios y agresividad. Recordad que los perros aprenden por asociación, si la respuesta  es negativa  que es la consecuencia de estos collares, nuestro perro vivirá en un continuo estado de nervios y miedo.
  • Estimulación mental. Salir al exterior supone encontrarse con numerosos estímulos olfativos, visuales, táctiles y mentales. Si las salidas son rápidas y enseguida queremos volver a casa, estaremos generando en nuestro perro una fuente de estrés, los paseos son para disfrutar no para que sean una actividad contra reloj como el resto de tareas de nuestro día.
  • Ejercicio: La cantidad de ejercicio va a depender de la raza, pero no consiste en llegar al parque y estar una hora lanzándole la pelota, es mucha más saludable e interesante ir al campo dar un paseo y permitirle quemar energía, porque el decide correr, parar, saltar venir, volver a irse. Mientras que correr detrás de una pelota es una actividad monótona, es mucho más productivo relacionarse con otros perros y que juegue con ellos.
  • Duración y frecuencia. Va a depender de la edad de nuestro perro. Si es un cachorro tendremos que sacarles más a menudo para cubrir sus necesidades fisiológicas en tiempos cortos, porque mucho tiempo en la calle se agotan. Si nuestra mascota es adolescente, saldremos tres veces al día y una de ellas será con más duración que las otras dos. En la etapa adulta tres veces al día con misma duración unos 20 minutos.
  • Instrucciones. En muchas ocasiones cuando vamos con nuestro perro, le damos una cantidad de órdenes seguidas que no cumple con ninguna porque no le da tiempo. Hay que darle una orden formulándola con pocas palabras, y de forma clara.

Por último hay que tener en cuenta que el paseo es el momento de ocio para nuestro perro y para nosotros que le acompañamos, convertirlo en un momento de tensión puede ser muy fácil, si vamos agobiados, estresados, o por la información que transmitimos mediante la correa, o nuestro lenguaje postural es de tensión terminará realizando ese aprendizaje y será de todo el paseo menos divertido para nuestro perro.

Originally posted 2011-04-21 11:20:16.

Agresividad del perro con correa

A veces salir a pasear con nuestro perro nos provoca estres porque no entendemos por qué cuando se encuentra con otro perro comienza a ladrar y a tirar de la correa. Nosotros en ese momento tendemos a alejarnos porque consideramos que esa situación es un problema, y esa sensación la tenemos nosotros como dueños del perro y posiblemente también lo piense la otra persona con la que nos hemos encontrado paseando tranquilamente a su mascota.

Esta actuación viene provocada por dos situaciones que son totalmente opuestas. La primera, nuestro perro se encuentra con otro cánido y quiere hacer cosas típicas de perros, como olisquearse, andar en círculos, etc., aspectos que son básicos en la forma de relacionarse con sus iguales, lo que sucede es que no le dejamos hacerlo, le llevamos con una correa demasiado corta, y no puede acercarse, por lo que  su forma de expresarlo es a través del ladrido, lo que tiene como cosecuencia que nosotros no le entendamos y nos pongamos tensos queriendo huir de esa situación. La segunda posibilidad es que nuestro perro no esté bien socializado. Durante ese importante periodo que se inicia en la sexta semana y se prolonga hasta la semana 18, debemos permitir que nuestra mascota se relacione con otros perros. Si no lo hacemos así, en su edad adulta ladrará a sus iguales porque se sentirá amenazado por ellos. Nuestra respuesta innata va a ser evitarla y huir, por lo que estaremos reforzando el ladrido, nuestro perro pensará que a su lado el otro se marchará y podrá quedarse tranquilo.

Ante estas dos situaciones nuestra respuesta debe ser siempre la misma, la tranquilidad. Es necesario mantener la calma y hablar a nuestro perro con un tono tranquilo, y lo completaremos agarrando la correa de forma suave al mismo tiempo que firme, hay que pensar que la correa es el instrumento a través del cual estamos conectados a nuestra mascota, por lo que si tensamos o tiramos de ella el perro comenzará a ladrar.

Otra fórmula es llevar los bolsillos llenos de premios. Esto lo utilizaremos en los momentos en los que nos encontramos con otro perro si nuestra mascota comienza a ladrar. En ese momento tiraremos un premio al suelo delante de sus ojos y le diremos que busque. Mientras realiza esta operación, su concentración se desviará a la conducta que nosotros deseamos, por lo que el otro perro se podrá marchar sin que haya existido conflicto alguno entre ellos.

Originally posted 2011-07-21 12:15:22.