El perro guía

Los perros guía son perros de asistencia pero ¿Qué es un perro de asistencia? Lo podemos definir como aquellos animales que prestan un servicio a aquellas personas que presentan una discapacidad ya sea física, psíquica o sensorial. Asimismo incluimos a aquellas personas que padecen alzheimer u otras enfermedades degenerativas. El perro de asistencia tiene como labor complementar a su dueño en las tareas diarias para mejorar su calidad de vida y su bienestar.

En este artículo nos vamos a centrar en los perros guía o lazarillos. Todos/as en algún momento hemos paseado por la calle y nos hemos encontrado con una persona invidente que iba acompañada de un perro labrador o  Golden retriever (aunque existen otras razas que pueden hacer de guía pero estas dos son las más comunes). Su labor es lograr que la persona que padece una deficiencia visual pueda ser más autónoma reduciendo la dificultad que supone para ellos.

Estos perros son adiestrados para realizar su labor. En ese aprendizaje que tiene que llevar a cabo el perro existen tres fases.

1)      Fase de habituación.

Se produce desde que el perro es cachorro, más o menos empieza a las 6 semanas y se extenderá hasta los 12 o 18 meses. En este periodo de socialización, el perro se acostumbra a todo lo que hay a su alrededor, además se le enseña a andar con correa, a controlar esfínteres y pequeños aprendizajes de obediencia básica como atender al nombre.

2)      Fase de adiestramiento específico

En esta etapa se le enseñan aspectos más específicos de cual va ser su labor diaria como guía, entre ellos esta andar en línea recta, evitar obstáculos, parar en los bordillos…

3)      Fase de acoplamiento.

A los dos años de vida el perro se le selecciona, siempre el que sea más idóneo, en función de las características de la persona invidente. Por otro lado la persona deberá aprender a manejar al perro y a cuidarle.

Una vez superado el adiestramiento el perro comienza a trabajar, pero los peatones que se encuentra a su paso muchas veces no se dan cuenta de la labor que realiza y le tratan como si fuera mascotas. A continuación voy a detallar qué aspectos debemos tener en cuenta cuando nos encontramos con un perro guía:

  • No le haremos caso para evitar distraerle, evitaremos hacer ademanes para que el perro venga a nosotros o mire para otro lado que no sea el camino que lleva su dueño.
  • No le daremos de comer, estos perros tienen unos hábitos muy estrictos y ya se encarga su amo de darle comida.
  • No le tocaremos ni le acariciaremos. Igual que en la primera si le tocamos le distraeremos. Sabremos que el perro está trabajando porque lleva el arnes puesto y si le distraemos le podemos provocar cometer errores y no se lo pueden permitir.
  • Nuestra mascota: evitaremos que se le acerque. Seguramente nuestro cánido no tenga ninguna intención de hacer daño y tan sólo quiera jugar pero se puede producir un caos y nosotros somos los responsables.
  • Por último si la persona invidente nos pide indicaciones y le vamos a corresponder, nos acercaremos por el lado derecho para que el perro guía quede a la izquierda.

 

Originally posted 2011-05-07 12:17:46.

Los perros tienen miedo a los cohetes

Muchos dueños de perros no saben que hacer, cuando comienzan las fiestas del barrio, llegan las navidades, o España gana un partido importante de algún torneo internacional, porque es momento de cohetes, petardos y demas elementos ruidosos que pueden provocar en nuestro perro conductas poco apropiadas, que van desde esconderse en un lugar que ellos consideran seguro como puede ser debajo de la cama hasta huir e incluso atacar por miedo.

Los perros responden ante el ruido del cohete por instinto, en la naturaleza el lobo actúa cuando se produce una tormenta eléctrica marchándose a un lugar seguro, donde pueda guarecerse, no hay que olvidar que los perros son descendientes de los lobos por lo que es posible que también desarrollen esa conducta. Dentro de las acciones que puede realizar nuestro perro al escuchar un sonido de petardos se pueden dividir en cinco grupos.

Primer grupo: Dentro de este grupo están aquellos que tienen miedo a las tormentas en las que se pueden escuchar truenos o ver relampagos, este tipo de cánido asemejarán el ruido de los petardos al de los cohetes por lo que buscaran un lugar donde esconderse, normalmente buscan un lugar oscuro.

Segundo grupo: Aquí se encuentran identificados aquellos que tienen hipersensibilidad al sonido, es decir, todos aquellos que escuchen un ruído fuerte y salten. En este grupo la respuesta puede ser muy variada desde esconderse hasta atacar, pasando por multitud de acciones intermedias sin llegar al extremo de ser agresivo.

Tercer grupo: Son aquellos que en un principio no tenían miedo, de cachorros se acostumbraron, pero algo, como un accidente o una mala experiencia a desembocado en el miedo a este tipo de explosiones y buscaran cobijo.

Cuarto grupo: En este grupo se localizan aquellos que tienen miedo por culpa de los humanos. Son aquellos que ante una situación adversa tiemblan y el dueño comienza a acariciarlos reafirmando el miedo.

Quinto grupo: Aquí se encuentran los perros nerviosos e hiperactivos, su personalidad hace que se pongan nerviosos ante un sonido extraño, se puede parecer al grupo número dos pero la diferencia se encuentra en que este quinto grupo no tiene hipersensibilidad al sonido, su conducta es la de estar siempre nervioso.

A través de esta clasificación se puede identificar perfectamente a que grupo pertenece nuestro perro, es posible que no necesitará saber a que grupo pertenece, sino su duda es saber como actuar ante la situación de ruídos fuertes como los que se producen ante los cohetes y petardos, eso lo explicare en el siguiente artículo.

miedo

Originally posted 2012-08-02 16:57:08.

Collar eléctrico: tortura

Este instrumento es utilizado por personas que se denominan así mismos  educadores de perros.  Estos artilugios provocan descargas eléctricas en el Sistema Nervioso Central de nuestra mascota. El conocimiento sobre la descarga que aplicamos a nuestro perro cada vez que damos al botón es una incógnita, los fabricantes de estos instrumentos de tortura no ponen ninguna etiqueta ni envoltorio con el voltaje que administra el collar, pero sí que ponen frases tipo, educación del perro, reducir el ladrido del perro…

Tener un animal, significa ser un poco sensible y un poco empático ( saber ponerse en la piel del otro) estas cualidades no hace falta tenerlas desarrolladas completamente, pero es necesario que hagan parte de nuestras cualidades positivas, para que nos demos cuenta que los collares eléctricos son elementos que provocan daño y dolor en nuestro noble amigo.

Todos en algún momento hemos sido víctimas de la electricidad estática, hemos recibido un chispazo al tocar a otra persona, o al tocar una barandilla… o también hemos sufrido un calambrazo al enchufar un aparato eléctrico a la corriente de luz. Estas sensaciones no son agradables. Sí afirmamos que no nos gusto podemos hacernos estas preguntas ¿ Porqué tienen que ser agradables para nuestras mascotas? ¿Qué es lo que han hecho tan grave para que les demos un castigo tan horroroso?.

La educación de una mascota debe ser a través del cariño, los humanos también somos animales racionales y aprendemos todo mejor con estímulos positivos, a los animales les pasa igual que a nosotros, sí tienen una consecuencia positiva el aprendizaje se producirá antes, y sí les tenemos que corregir, lo haremos desde el cariño y la comprensión, al final nuestro perro tendrá asimilado el aprendizaje sin sufrimiento.

Los collares electricos solo tienen consecuencias negativas, éstos producen una descarga eléctrica que puede afectar negativamente a los músculos, el corazón o al cerebro y el daño será mayor o menor en función del voltaje que le suministremos, incluso estos daños pueden ser irreversibles. Pero no solo a nivel físico le afecta, a nivel psicológico y emocional  también le afecta. El recibir descargas de forma continuada produce en el perro estados de angustia, stress, nerviosismo, apatía…

Es necesario reflexionar, y llegamos a la conclusión de que sí queremos a nuestra mascota y la queremos educar, en vez de realizar un desembolso económico en un instrumento de tortura hagámoslo en Al final si utilizamos esta vía de aprendizaje positivo, nuestro perro no solo será un cánido educado  sino que será feliz y psicológicamente equilibrado.

Originally posted 2011-07-05 11:53:51.

En el coche con nuestro perro

A la hora de escoger un coche, igual que tenemos en cuenta si hay niños en la familia hay que incluir entre las variantes si tenemos un perro que va a viajar en él.

La seguridad de nuestro perro es nuestra propia seguridad. Un perro mal asegurado en un vehículo puede ocasionar un accidente o convertirse en un proyectil en una frenada brusca.

Igual que nuestros hijos tienen un lugar y una forma de asegurarse nuestros perros deben tener su propio espacio y cinturón de seguridad.

Separación entre asientos y maletero

Si tenemos perro o pensamos tenerlo y vamos a comprarnos un coche, lo ideal es contar con un maletero abierto que tenga instalado un sistema de separación entre él y la parte de los pasajeros, para que nuestro perro no pueda acceder desde el maletero a los asientos.

En el caso de que nuestro nuevo compañero peludo llegue a nuestra familia cuando ya tenemos un coche es la hora de escoger la mejor manera de instalar una red de seguridad u otro tipo de barrera.

Espacio para moverse

Aunque nuestro perro viaje en el maletero deberemos asegurarle convenientemente para que no salga despedido en cualquier frenazo o accidente. Podemos instalarle en un transportín, una jaula o asegurarle con un cinto al coche.

No olvidemos que deberemos dejarle espacio suficiente para que pueda estar sentado o tumbado, ya que no hay nada peor que obligarlo a estar todo el tiempo en la misma posición sin poder moverse.

En la zona de asientos siempre atado

Si nuestro coche no dispone de maletero abierto, nuestro perro deberá viajar con nosotros en la zona de asientos. Es muy importante dejar claro que no podemos viajar con él a nuestro pies sin llevarlo anclado. Aparte de incumplir una normativa de tráfico estaremos poniendo en peligro a todos los pasajeros.

La forma segura de viajar con nuestro perro es asegurarle a uno de los cinturones de seguridad. Se puede hacer fácilmente utilizando una correa de extensión adaptable que tiene un gancho en un extremo y un anclaje de cinturón de seguridad en el otro. Este extremo encaja a la perfección en los dispositivos de los coches.

Arnés y cinturón, lo más seguro

El extremo del gancho deberá sujetar al perro a través de un arnés. Es muy importante no sujetarlo al collar, ya que en caso de que tengamos algún susto toda la fuerza de la frenada se aplicará en su cuello y le podría ocasionar lesiones graves.

Recordad: arnés + cinturón de seguridad siempre.

Originally posted 2013-08-27 19:00:22.

Parques caninos

Los parques caninos son lugares adaptados para que nuestros perros corran y jueguen con otros perros, pero no es un lugar donde voy y dejo al perro y me marcho, no funciona así, hay que estar en el interior del parque para los problemas que puedan surgir, porque nuestro perro puede ser muy sociable pero siempre nos podemos encontrar algún perro que busca problemas, una perrita que esta comenzando el celo, o un cánido enfermo o herido. Para acudir a un parque canino hay que tener algunas ideas claras para que nuestro perro y nosotros disfrute de ese momento de distensión.

Antes de acudir al parque debemos andar un poco con nuestro perro, para evitar la sobre excitación, que cuando llegue ya esté a unos niveles normales de energía, para ello podemos acudir andando o sí nos pilla lejos y tenemos que ir en coche, deberemos dar un paseo de 20 – 30 minutos con nuestro perro.

Nuestro perro tiene que estar sano de salud, sí ha pasado por alguna enfermedad de la que todavía no se ha recuperado o se siente débil porque se ha golpeado y cojea, es mejor que no vayamos al parque porque podemos tener un disgusto. En las manadas de perros o de lobos no admiten un miembro débil, y le atacan, sí vamos al parque y nuestro perro tiene algún problema de salud el resto lo detectarán y le podrían atacar.

Cuando entremos en el parque debemos entrar con tranquilidad, va haber muchos perros que se van acercar a olisquear, es su forma de saludarse, no debemos ponernos nerviosos porque eso hará que nuestra mascota también se altere. Una vez que le soltemos, sí es la primera vez que vamos todos los perros irán detrás del nuestro, es su forma de establecer que lugar ocupa en la manada, es posible que para ello le sometan, es decir le pongan panza arriba, eso les estará comunicando que es sumiso.

Que nuestro perro se lleve bien con el resto dependerá del grado de socialización, es decir de la semana 8 hasta la 16-20, durante ese tiempo a cuantos estímulos les hemos expuesto. Una de las cosas que puede suceder es que se ponga a ladrar continuamente, no porque quiera atacar sino por miedo de que no sabe como relacionarse.

Cuando el perro es adulto también pueden surgir problemas sino hemos castrado a nuestra mascota, porque se vuelven muy territoriales con otros machos.

Sí tenemos todo esto en cuenta no tendremos ningún problema con nuestro perro dentro del parque.

Originally posted 2012-01-16 09:47:57.

Cuando el perro come de todo en la calle

Alguna vez o muchas veces han dejado a su perro suelto y lo primero que ha hecho ha sido irse a comer algo que hubiera en el suelo, esto puede ser un problema cuando come desperdicios que están en mal estado, están envenenados o es un animal muerto que le puede transferir algún tipo de enfermedad. Hay razas de perros que son más propensos a comerse todo lo que encuentran como por ejemplo los Alaskas o los Golden.

Esta cuestión no es un problema de que el animal pase hambre, si se mira detalladamente a los lobos se pondrán dar cuenta del porque de este comportamiento. Los lobos solo comen cuando consiguen cazar y entonces aprovechan para comer todo lo que puedan, algo parecido les pasa al perro, en el momento que ve comida lo ingiere porque no sabe cuando va a volver a comer, a veces esto se supera estableciendo unas tomas de comida fijas, por ejemplo por la mañana y por la noche, el perro asocia y no tiene la necesidad de alimentarse cuando sale a la calle, otras veces no funciona por lo que la opción que queda es adiestrarle en deja/toma.

Enseñarle esta orden tiene su dificultad, porque es uno de los comandos más complejos, se tarda cierto tiempo en conseguirlo, pero como siempre con paciencia y constancia todo se logra.
Para comenzar con la orden deja/toma se cogerá una bola de pienso o un trozo de comida cualquiera, también se puede utilizar algo mecánico que no sean las llaves si se quiere más adelante enseñarle a traerlas. El utilizar un objeto metálico es porque la textura y la sensanción que les da no les gusta nada. Es necesario iniciar el aprendizaje en casa en un lugar en el que no haya estímulos (televisión, gente, juguetes…) Lo primero que se hará es mostrarle el trozo de comida en la mano, a continuación el perro intentará cogerlo, se cerrará la palma de la mano y se dirá la palabra deja o cualquier otra que se quiera, pero es necesario siempre utilizar la misma. Esto se repetirá varias veces, en el momento que se vea que el perro espera, aunque solo sea un segundo se le premiará con un trozo de comida diciéndole toma. Cuando este paso lo tenga asimilado se pasará a dejar el trozo de comida en el suelo, y el proceso es el mismo, es necesario tener el control del ejercicio por lo que se puede tener el pie preparado por sí hay que ponerlo encima para que no lo coja.
Cuando casa lo tenga superado, se hará lo mismo en la calle, primero en un lugar con poca gente y más tarde se le irá complicando añadiendo estímulos.

Originally posted 2012-04-13 08:09:22.

Inhibición de la mordida en los perros

El perro aprende a controlar sus mandíbulas a través del juego durante las primeras semanas de vida, cuando juega con sus hermanos aprende a autocontrolarse, cuando se pasa de fuerza el otro cachorro se queja y el que está mordiendo reduce la mordida o suelta, este es un aprendizaje que más tarde se consolida en la interacción con otros perros. Cuando esto no se produce es posible que se tenga problemas para darle premios directamente en la boca o para jugar con él, con objetos que consistan en utilizar la boca.

Si el perro no ha llegado al extremo de morder, el dueño puede reeducar este comportamiento, si ya se ha producido un ataque, entonces lo mejor es acudir a un profesional para que realice la intervención.

Para inhibir la mordida es necesario estar tranquilo, los perros sienten la energía de cada persona por lo que si se presentan nerviosos o poco confiados el perro lo va a notar y se le va a provocar excitación.

Una forma de inhibir la mordida es dándole la comida en la boca, para ello se colocará un trozo de comida en la palma de la mano, esta zona es complicada de pillar con los dientes. Lo mejor para realizar este aprendizaje es utilizar el clicker, en el momento en el que el perro coja el trozo de comida y lo haga correctamente se clickeará para reforzar de forma positiva el aprendizaje.
Es importante que antes este cargado el clicker, para ello si no se sabe como, les remito al artículo que escribí sobre esa temática o adquirir un buen libro sobre el aprendizaje con clicker.
Cuando tenga superado el coger la comida de la palma, se avanzará en el aprendizaje, para ello se colocará la comida entre los dedos, para que el coja el alimento de forma tranquila y suave.

 

 

 

 

 

 

 

Además se puede complementar este aprendizaje con el lavado de dientes, para hacerlo es necesario tener un cepillo específico para él y pasta de dientes también de perros. En lo que se refiere a los cepillos de dientes para perros hay dos tipos uno de mango largo y otro que se coloca en el dedo. Cuando se inicie al perro en el lavado de dientes se usará el de mango largo, para que en el supuesto de que cierre la boca pille el cepillo y no nuestra mano. Cuando tenga adquirido el hábito se puede hacer el cambio por el de dedo.

Estos son algunos consejos para trabajar la inhibición de la mordida en los perros, si tienen alguna duda sobre la respuesta del perro es mejor que no lo intenten y acudan a un profesional que les ayuda con el aprendizaje.

Originally posted 2012-06-22 11:02:41.

Educación en refuerzo positivo

Afortunadamente, cada vez podemos ver más perros acompañando a sus dueños a todas partes. La idea de que un perro sólo es para tenerlo en una parcela como perro guardián está prácticamente desterrada, al menos en las ciudades.

Esta concepción del perro como parte integrante de la familia también supone un mayor responsabilidad tanto para con los demás viandantes como para con nuestro propio perro. Por eso debemos darle una educación.

Esto no significa enseñarle a hacer monerías, sino darle unas pautas de comportamiento con las que él se sienta cómodo y descubra el placer de relacionarse con su entorno sin miedos ni estrés.

Perros reactivos y dueños negativos

Un perro que empieza a ladrar en cuanto alguien pasa a su lado o ve un perro o ante cualquier otro estímulo que no suponga una amenaza real es un perro con un problema de ansiedad, lo que se llama un perro reactivo.

Ante este comportamiento, lo que la mayoría de las veces vemos es que los dueños les gritan, les tiran de las correas, o, incluso, les llegan a pegar. Esta actitud de los dueños es muy negativa, porque aunque consigan que el perro se calle, lo hará por miedo no porque hayan solucionado el problema.

Averiguar la razón es fundamental

Siempre hay que acordarse que un perro no hace algo por fastidiarnos, lo hace porque tiene un problema. Y nuestra labor como sus cuidadores es encontrar la raíz del problema y solucionarla.

Pero solucionarla no es evitar que se produzca, sino solucionar el problema que hace que el perro reaccione así. Para ello hay que recurrir a un especialista en conduzca canina, siempre.

Buscar ayuda para curarlo

Igual que nosotros acudiríamos a un profesional para tratar los problemas psicológicos de uno de nuestros hijos, así deberemos actuar con nuestro perro. Primero habrá que consultar con el veterinario para averiguar si puede ser que tenga alguna dolencia.

Si nuestro perro goza de buena salud, entonces es la hora de buscar ayuda de un especialista…. no un adiestrador, sino un especialista en conducta canina.

Especialistas hay muchos y es muy difícil saber cuál elegir. Además, hay varias escuelas de pensamiento. El refuerzo en positivo está basado en el pensamiento de que la mejor manera de educar a un perro es reforzando sus experiencias positivas.

Está claro que a cualquiera nos gustan más los premios y los halagos que los gritos y tirones. Todos haremos con más gusto algo si sabemos que al final conseguiremos un premio que si la meta es sólo no ganarnos un grito.

Cambiando su visión del mundo

De esta manera, con el refuerzo en positivo se busca que los perros asocien las experiencias que les estresan con algo bueno para ir haciendo que baje cada vez más la ansiedad que les produce.

Por ejemplo: un perro que ladra a otros perros no conseguiremos que lo deje de hacer por ponerle un collar de castigo, sólo conseguiremos que cuando se ponga a ladrar al otro perro por miedo se haga daño con el collar y asocie “perro desconocido = dolor” y cada vez se ponga más agresivo.

Con las pautas que nos ofrecen los terapeutas caninos podremos ir mejorando la calidad de vida de nuestro amigo peludo, además de reconvertir esos miedos que presenta.

Paciencia y trabajo

Pero esto no es de un día para otro. Hay que estar dispuesto a ser paciente, a comprender que es un problema que tiene y que hay que curarlo.

Es sumamente importante recordar que es un perro y que su comportamiento negativo no está provocado por sentimientos puramente humanos como la venganza, el desprecio, los celos o cualquier otro nombre que queramos darle.

Los comportamiento negativos son reflejo de algo que no va bien y que hay que trabajar para curarlo, no para esconderlo bajo una dominación que le cause miedo… porque tarde o temprano un comportamiento que hemos retraído a base de gritarle o pegarle hará que se refleje de otra forma causándole mayor sufrimiento.

Premiar en vez de gritar

La tendencia actual entre los nuevos educadores y terapeutas caninos es educar a través de juegos que les resulten atractivos de realizar sin forzarles ni cansarles.

Los premios por el trabajo bien realizado o por no haber repetido una conducta negativa es el mejor aliciente que se puede utilizar.

Las escuelas de refuerzo positivo se pueden localizar por todas partes. Canescool y Mr. Mutt, en Madrid, son un claro ejemplo de este tipo de educación.

Aconsejan que desde pequeños se sociabilicen con otros perros y se eduque en positivo para que los perros crezcan sanos tanto físicamente como mentalmente.

Un perro no es un juguete, es un ser vivo que necesita nuestro respeto además de nuestro cariño. Y, por supuesto, una educación basada en esas premisas y no en el miedo y en el “yo mando”.

Esto no significa dejarle hacer lo que quiera, no, no es eso. Es enseñarle lo que deseamos que haga premiándolo por hacerlo.

Originally posted 2013-09-06 19:00:57.

Manipulación del perro

Cuando nuestro perro llega a casa por norma general es un cachorro al que hay que enseñar y establecer unas rutinas y hábitos para evitar problemas en el futuro entre las actividades diarias que hay que enseñar a nuestro perro está el que se deja peinar, tocar las orejas, ver los ojos, mirar la trufa…

Cuando se realizan estás manipulaciones lo mejor es que nuestro perro esté tranquilo pero para conseguir esa actitud es necesario acostumbrarlo y hacerlo todos los días, estos nos ayudará a que en el momento en el que tengamos que ir al veterinario, peluquero, u otro profesional que le tenga que tocar, no le suponga ningún problema como ansiedad o incomodidad porque está acostumbrado.

El mejor momento para hacer las manipulaciones es por la noche antes de acostarnos, para él será una rutina diaria. Los perros necesitan la rutina porque eso les da seguridad y saben a que atenerse les da estructura.

Es necesario cepillar a nuestro perro todos los días, sobre todo sí son de pelo medio largo, para quitar nudos y bolas de suciedad que se les queda pegados al pelo.
Además de cepillar es importante revisar los oídos, los ojos, las encías o las almohadillas de las patas, esto será una actividad de prevención para descubrir posibles anomalías y que puedan ser tratadas a tiempo por el veterinario.

Los dientes deben estar limpios de sarro, lo más aconsejable es lavárselos con cepillo y pasta de dientes especial para perros, al principio el perro puede mostrar disgusto ante el nuevo sabor pero sí somos constantes no pondrá ningún problema e incluso le terminará gustando. Otra forma de eliminar el sarro, es darle pan duro o huesos que venden en las tiendas de animales que tienen piel de buey. Debemos de mirar el color de las encías de nuestro perro, podemos presionarlas y veremos el tono rosado, a través de las encías podemos ver el estado de la piel de nuestro perro.

Los oídos tienen que estar limpios, sin cera y sin olor, Hay que limpiarlos a menudo con toallitas de bebés. No se los limpiéis con algodón por las fibras que pueden quedar dentro o con bastoncillos porque se le puede dañar. Observar los oídos es importante en todos los perros pero sobre todo en aquellos que tienen las orejas caídas porque son propensos a padecer otitis.

Los ojos tienen que estar limpios de legañas, sí nuestro perro es propenso a tener legañas amarillentas o verdes muy posiblemente tendrá conjuntivitis y es necesario llevarlo al veterinario.

La trufa que es la nariz del perro debe estar limpia de secreciones, fresca y húmeda, por el contrario sí esta seca existe la posibilidad de que nuestro perro tenga fiebre.

Originally posted 2011-12-28 12:28:57.

Las pegatinas de tu perro

Te conozco. Cambias de cara y veces incluso de sexo, pero sé quién eres: a veces te presentas como un tiarrón de pelo en pecho, a veces como un chaval de quince años, y otras como como una mujer de rostro hermoso e inocente. Tus caras, tus cuerpos, tu voz pueden ser muchas, pero, cabrón, te tengo calado.

Sé que eres tú porque hay un rasgo que te identifica: cómo sales de paseo con tu perro. No me molesta que lo lleves suelto -al contrario: si el animal está bien educado, me parece de perlas-. Ni siquiera me parece del todo mal que lo bañes cada dos años y me deje un pestazo espantoso en la ropa cuando se me arrima para que lo acaricie (tengo una especie de imán para los perros).

Lo que me cabrea sobremanera es que, nada más llegar al parque, le des una palmada al animal y lo mandes a césped, a que se alivie de vejiga y de intestinos. No sería la primera vez que me tumbo en el césped (mal hecho: tampoco se permite) y me encuentro a centímetros de una pegatina. O encima de ella.

Normas elementales

No te voy a engañar: no soy un tipo educado, y mi escaso refinamiento no me permite desahogarme con un “¡Huy, caramba! Un perrito ha hecho sus necesidades aquí. Su dueño debería tener más cuidado”. No. Lo que sale de mi boquita se parece más bien a un “Me cagüen el desgraciao del tío y en todos sus antepasados hasta tiempos de Felipe II”. Eso.

Vamos a ver, tonto de babilla (o tonta de babillo, que también puede ser), muchos ayuntamientos regalan bolsas para estos menesteres. Y, si no es así, gastarte una bolsa no te va a arruinar. El animal, como animal que es, no sabe de normas de urbanidad. Tú, deberías.

¿Una especie evolucionada?

Se trata de demostrar que hace unos cuantos miles de años que tu especie bajó de los árboles y empezó a vivir en la tierra, compartiendo espacio con sus congéneres; se trata de que sepas respetar a unos vecinos que no tienen por qué ir por la calle esquivando, además de los baches y las zanjas, las minas que no recoges.

He tenido perro –bueno: él me tenía a mí, más bien- y sé lo que significa ¿Lo sabes tú? Es un ser vivo, con sus necesidades, también fisiológicas, que no sabe dónde debe satisfacerlas. Siempre he dicho que adoro a los perros. Y que odio a algunos amos.

Originally posted 2013-01-23 19:59:55.