La agresividad en los gatos

Los gatos expresan su agresividad al morder o arañar. Estas conductas vienen determinadas por la falta de socialización. La socialización es la época en la que los animales se acostumbran a otros animales, crean vínculo con los de su especie, se adaptan al entorno que les rodea. El periodo de socialización de los gatos transcurre entre las 2 y las 8 semanas, junto a la madre y al resto de los miembros de la camada. Durante este periodo el gato juega con sus hermanos/as y aprende diferentes conductas, si realiza una acción poco adecuada, la madre se encarga de reprenderle, de esta forma el cachorro aprende lo que está bien y lo que no, aprendiendo a controlar los arañazos y los mordiscos. El gato que es separado de la madre antes de tiempo sin vivir esa etapa de socialización, no tiene porque ser agresivo pero tiene muchas posibilidades de que desarrolle agresividad o conductas poco adecuadas para la convivencia.

A veces nuestra mascota felina desarrolla conductas agresivas de repente y sin aparente justificación, es posible que se deba a que nuestro gato ha enfermado y está desarrollando alguna dolencia que está vinculado con su sistema nervioso.

Otro factor de agresividad es el que se desarrolla durante el juego, se produce con el movimiento de nuestras manos o con el de los pies. Esto se debe a que no tiene otro animal con el que jugar o no tiene juguetes para controlar esos impulsos. Lo mejor para conseguir inhibir estas conductas es colocarle juguetes colgantes, elementos para desgastar las uñas y si esto no funciona y sigue atacándonos las manos y mordisqueándonos los pies, podemos utilizar otras estrategias como mojarles, o hacer un ruido que no les guste inmediatamente a la acción, y premiar aquellas conductas adecuadas para que poco a poco vaya controlando sus impulsos.

Otro factor que esta relacionado con la agresividad es el territorio. Los felinos marcan su territorio mediante feromonas y están muy vinculados a él. Este tipo de agresividad se da sobre todo entre machos, las causas: introducir un nuevo gato en el hogar; realizar obras en la casa; la existencia de una hembra… para solucionarlo deberemos ir al veterinario  para que nos aconseje.

El miedo también puede ser una causa de agresividad, esto se produce porque el gato no puede huir del estímulo que le ha provocado esa emoción, se siente atrapado y utiliza la agresión como instrumento de huida. Entre las causas que puede provocar esta situación está la presencia de otro animal, un castigo, un ruido… Para eliminarlo se debe desensibilizar al gato frente al estímulo de forma progresiva.


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